Comienza con pases livianos en cuello y trapecios, luego desliza antebrazos por muslos con respiración costal. Despierta pantorrillas y fascia plantar con pelota, dosificando presión. Termina con un barrido torácico hacia axilas para movilizar linfa. Levántate despacio, bebe agua templada y siente cómo la mañana abre espacio dentro de ti.
Apoya antebrazo en el borde de la mesa, desliza desde muñeca hacia codo, liberando extensores tensos por tecleo. Pasa a pectorales con una pelota en la pared, favoreciendo apertura de hombros. Cierra con un masaje suave en mandíbula y sienes, respiración nasal y un minuto de mirada lejana, descanso activo para la atención.
Acuesta los muslos sobre el rodillo, deja que la gravedad module presión, y respira lento. Recorre glúteos y zona lumbar sin dolor punzante, priorizando calma. Finaliza con barridos largos desde pies hacia rodillas, luego muslos, y una mano sobre el corazón. Apaga pantallas, anota sensaciones, agradece y permite que el sueño llegue.
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